Pérez Orellana, L. – Mind your mind


Resumen

Nos asusta lo que sentimos.

Nos da miedo lo desconocido, lo incontrolable. Siempre obsesionados con alcanzar lo inalcanzable; una red de fría y certera racionalidad.
Está parcialidad surrealista nos envía de cabeza a tropezar con la misma piedra una y otra vez.

Dada nuestra incapacidad para abrir nuestros cerebros y extraer la materia misma que nos hace seres sensibles (y por lo tanto conscientes), debemos enfrentarnos de una vez por todas a un cerebro que llora, ríe y se enfada. Un cerebro que se duerme, se concentra, se enamora. Un cerebro que siente.

Una vez que prestamos la suficiente atención a los sesgos cognitivos que nos definen, todos nosotros somos capaces de ver lo que tenemos delante: seres que hacen y actos con una causa, una motivación, un fin o una emoción cruda respaldándolos.

Parece que nos resistimos a reconocer nuestra irracionalidad.

Recuerdo hace un tiempo leer Yo, Robot (escrito por mi Autor favorito, Isaac Asimov) dónde se encuentra la solución final al acelerado calentamiento global, a la tala del Amazonas y a las sangrientas guerras.

Era una solución sencilla, fruto del análisis con precisión milimétrica de todas las posibles alternativas, pero planteaba un dilema. Era una solución que garantizaba, al 100%, el fin de todos los problemas.

Era una solución que implicaba eliminar a la raza humana del planeta Tierra.

El mundo no es una red de fría racionalidad, consideremos como también su antitésis, una red de llamas de emoción. Si lo que se quiere es aplicar una verdadera lógica, hay que seguir un puente de compenetración entre nuestras dos esencias, aceptando la pasión de lo que sentimos.

Terminaré esto con una pequeña reflexión: “Tú, mente inquieta, ¡Acompáñame!”.
Al final, qué tiene más sentido: ¿racionalizar nuestra irracionalidad o seguir tropezando con el perfecto e insensible Spock?

 

 

Lina Pérez Orellana

Sobre Lina Pérez Orellana

Me gusta saberme responsable de lo que sucederá y tener las cosas ordenadas. A pesar de que todavía no he terminado mi carrera (Economía), creo que el autoaprendizaje y la constancia son armas irreemplazables a la hora de mejorar las propias habilidades. Desgraciadamente no dan título por el esfuerzo así que me presento ante vosotros con la esperanza de que me deis una oportunidad y escuchéis mi voz.

Desde pequeña aprendí que en un contrato cuando se aceptan las condiciones hay que intentar darlo todo. La empresa no es un ente ajeno al trabajador y hay que cuidarla trabajando lo mejor posible. Si ella crece, tú creces; y en mi opinión no hay nada mejor que saber que al final del año la empresa ha crecido y tú, en parte, has formado parte de ello.

A pesar de que ahora mi experiencia y formación no están muy desarrolladas me gustaría evolucionar con aquel que me dé la ocasión de probarme, empezando en las bases y terminando donde el esfuerzo me lleve.

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